En esta enseñanza Drupon Khenpo toma un tema central del budismo: todos los seres buscan la felicidad y evitan el sufrimiento, pero la mayoría desconoce cómo cultivar el bienestar genuino. Explica cómo la confusión, y no las circunstancias externas, es la causa raíz del sufrimiento. Nuestras tendencias habituales, la reactividad emocional y la incomprensión de la mente nos llevan a buscar placeres temporales que no pueden brindar satisfacción duradera. El Buda, habiendo compartido esta misma lucha humana, descubrió un camino basado no en la creencia, sino en la experiencia directa. A través de la meditación, la contemplación y la observación consciente, aprendemos a ver la verdadera naturaleza de nuestros pensamientos y reacciones. Esta claridad interior nos permite afrontar la vida con firmeza y compasión, en lugar de resistencia. Enfatiza que la felicidad profunda y estable surge del entrenamiento de la mente, no del control del mundo, y que cada individuo tiene la capacidad de recorrer este camino transformador.
Puntos clave
Todos los seres buscan la felicidad y rechazan el sufrimiento, pero pocos comprenden cómo alcanzar el bienestar genuino.
La confusión surge de la incomprensión de la mente, no de problemas externos.
El sufrimiento se crea por la reactividad emocional: apego, aversión, orgullo, celos y miedo.
El camino del Buda surgió de la lucha humana compartida, no de la perfección divina.
La meditación y la contemplación revelan cómo la mente construye el sufrimiento, abriendo espacio para la sabiduría.
La felicidad duradera proviene de la transformación interior, no de condiciones externas temporales.
La visión budista y el refugio
El Buda Shakyamuni no solamente es nuestro maestro, también es un ejemplo a seguir. En un principio era tal como nosotros, una persona ordinaria que estaba en el samsara, se encontraba en el ciclo de las existencias dentro de los seis reinos.
Igual que nosotros deambulaba en el samsara, pero por medio de abandonar las emociones aflictivas y el karma, por medio de la meditación pudo liberarse y obtener el despertar. Es esto mismo es lo que nosotros podemos hacer, imitar al Buda y abandonar las emociones aflictivas.
No sólo debemos querer obtener el estado del despertar, tenemos que realizarlo y obtenerlo, siguiendo el ejemplo del Buda. Él obtuvo la liberación cuando al principio era un ser sufriente, pero al recorrer el camino finalmente pudo obtener el despertar.
Cuando reconocemos el sufrimiento del samsara y reconocemos que este sufrimiento no tiene principio, entonces se genera en nosotros el deseo de liberarnos del samsara. Este reconocimiento es el principio de la cesación del sufrimiento, mientras no reconozcamos esto estaremos ignorando el deseo de liberación y el ciclo de las existencias se seguirá perpetuando.
Si generamos el deseo de liberarnos del samsara, podemos tomar el ejemplo del Buda como un modelo de alguien que se ha liberado.
Este es el deseo de gozar de una paz y felicidad abundante, es el reconocimiento de un estado de budeidad o despertar. En este estado es donde podemos gozar de la paz más absoluta y de la felicidad auténtica.
A partir del deseo de liberación del samsara generamos la renuncia que nos permite obtener este estado de la felicidad última y surge lo que llamamos refugio. Cuando hablamos de refugio nos referimos a dos clases de refugio: el primero es el refugio de la causa y el segundo el refugio del resultado.
La diferencia entre estos dos es que el refugio de la causa depende de elementos externos, mientras que el refugio del resultado es darse cuenta de que nosotros tenemos la capacidad de obtener el despertar y lo podemos obtener.
El refugio del resultado proviene de querer obtener el despertar para liberarnos del sufrimiento del samsara. Este refugio es el que obtiene el fruto, porque estamos anhelando el resultado de la obtención del despertar.
En el refugio de la causa se busca refugio en el Buda como si algo externo a nosotros pudiera de alguna manera liberarnos del samsara, pero a diferencia del refugio de la causa en el refugio del resultado se asume la responsabilidad de obtener el despertar. Esto sucede cuando reconocemos que al eliminar las emociones aflictivas podemos obtener el despertar y liberarnos del samsara.
El refugio del resultado es el reconocer nuestro potencial para poder despertar. Nadie nos puede liberar más que nosotros mismos, el Buda no puede llegar para erradicar nuestro sufrimiento como quien limpia la ropa sucia con sus manos. Hay una cita que dice:
“el Buda no puede sacarte del samsara, ni puede eliminar tus negatividades como quien lava una prenda.”
Nosotros somos los que tenemos que despertar de esta ignorancia, por lo que cuando tomamos refugio con este reconocimiento decimos: “me refugio en el Buda, en el Dharma y la Sangha”. Al saber que nosotros tenemos que obtener la liberación y obtener el despertar, al asumir esto obtendremos el refugio del resultado.
La Sangha y la sabiduría del camino
Otra posibilidad es dormir y soñar que nosotros somos un buda, pero al final seguiremos soñando. ¿Cómo podríamos entonces obtener el despertar?
Esta es una pregunta importante para poder realmente despertar.
Para obtener el despertar tendremos que iniciar por convertirnos en Sangha, esto significa en tibetano “la comunidad” o “los que se reúnen”. Para poder convertirnos en la Sangha necesitamos generar en nuestra mente la Joya del Dharma, esto quiere decir que tenemos que realizar la vacuidad.
El generar en nuestra mente la Joya del Dharma, es encontrar la sabiduría del camino dentro de las Cuatro Nobles Verdades. La verdad del camino se realiza por medio de la meditación encontrando directamente la vacuidad y disipando la ignorancia.
La Joya del Dharma hace que vayamos despertando gradualmente, el sueño continúa pero se convierte en un sueño sutil. Podemos realizar ligeramente la vacuidad y darnos cuenta de que las apariencias no tienen existencia propia, en este momento nos convertimos en la Sangha. Esto no es un despertar completo, no erradica completamente la ignorancia, pero poco a poco nos va despertando hasta llegar a un despertar absoluto.
Éste pequeño despertar que hace del sueño una experiencia menos profunda, esto se llama el Camino de la Visión, dentro de la categoría de los Cinco Caminos. En el Camino de la Visión los Bodhisattvas ven directamente la vacuidad, aunque todavía existe una ignorancia sutil. Se sigue durmiendo pero el sueño es más ligero, sigue habiendo ignorancia pero es una ignorancia débil.
En este despertar gradual se reconoce la vacuidad, al dormir a medias podemos soñar con apariencias ilusorias, pero estas son sutiles y menos profundas. Por momentos podemos tomar estas apariencias como reales, pero estamos reconociendo poco a poco que son ilusorias y carecen de realidad propia.
Cuando reconocemos la vacuidad, estamos realizando la naturaleza de los fenómenos, a esto se le llama la sabiduría del Camino de la Visión. En este camino se erradica la ignorancia en cierta medida, pero no completamente.
Podemos clasificar la ignorancia en dos categorías:
La ignorancia aprendida: es la ignorancia burda y grosera.
La ignorancia innata: es un tipo de ignorancia sutil e imperceptible.
En el momento en el que hemos llegado a este estado en el Camino de la Visión, al haber abandonado la ignorancia aprendida y sus semillas, podremos tener la certeza de que esta ignorancia no volverá a crecer. Pero aún no se ha abandonado la ignorancia innata, esta se erradica de forma gradual.
Se le llama Bodhisattva a este ser noble que forma parte de la Sangha y tiene dos cualidades principales. La primera cualidad es la cualidad del abandono y la segunda es la cualidad de la realización. Estas dos cualidades se refieren en primer lugar a lo que se ha de dejar, el haberse liberado completamente de la ignorancia aprendida.
Dentro de las Cuatro Nobles Verdades, el abandono es la cualidad de lo abandonado, cuando esto se realiza nos referimos a la Verdad de Cesación. Se ha abandonado esta ignorancia por medio de aplicar el antídoto de la meditación, que permite realizar la vacuidad directamente.
La práctica de la meditación permite tener una visión directa de la vacuidad, esto corresponde con la Verdad del Camino. El camino de la meditación permite la realización de la vacuidad, esta es la cualidad de la realización.
Estas dos cualidades representan la Joya del Dharma que el Bodhisattva ha logrado integrar en su mente:
La cualidad del abandono: dejar y liberarse de la ignorancia aprendida.
La cualidad de la realización: ver directamente la vacuidad por medio de la meditación.
En el Camino de la Visión se realiza directamente la vacuidad de los fenómenos, a esto se le llama la naturaleza última de los fenómenos, es por medio del camino de la meditación como se realiza.
Una vez realizada la naturaleza última de los fenómenos se inicia un proceso gradual, este se continúa cultivando en la sabiduría que realiza la vacuidad en la meditación. Dentro del vehículo del Mahayana se describe en un proceso de diez niveles, esto se le llama los diez Bhumis en sánscrito o los diez niveles de los Bodhisattvas.
El primer nivel de los Bodhisattvas es el Camino de la Visión, este inicia en el momento en el que se tiene la realización directa de la vacuidad. Después se sigue progresando en este camino por medio de la meditación, avanzando progresivamente en los siguientes nueve niveles de los Bodhisattvas.
En estos nueve niveles hay dos velos que oscurecen el camino, a estos velos se les llama el velo de las emociones aflictivas y el velo del conocimiento. Según se va meditando, poco a poco se va abandonando los velos más burdos y se va generando la sabiduría. Esto hace que la sabiduría y las cualidades de la Verdad del Camino, surjan en nuestra mente y vaya incrementando gradualmente, en esto consiste la Joya del Dharma, en la Verdad de la Cesación y la Verdad del Camino.
- Verdad de la Cesación: abandono de la ignorancia es la cualidad de lo abandonado.
- Verdad del Camino: camino de la meditación y realización de la vacuidad, es la cualidad de la realización.
El Camino de la Visión se obtiene en el momento que generamos la sabiduría de la vacuidad y realizamos en nuestra mente la Joya del Dharma a través de la Verdad de la Cesación y la Verdad del Camino, las cuales se van nutriendo cada vez más y hasta que se obtiene el despertar. Este despertar es lo que llamamos la budeidad, la cual se manifiesta en la Joya del Buda. En esto consisten las Tres Joyas, que son la Sangha, Dharma y Buda.
Los tres cuerpos de Buda
El Buda tiene los cuatro kayas o cuerpos de buda, estos son: el cuerpo esencial, el cuerpo de la vacuidad (Dharmakaya), el cuerpo de gozo (Sambhogakaya) y el cuerpo de emanación (Nirmanakaya).
El primer kaya que es el cuerpo esencial es la manifestación de la cualidad del abandono, esto sucede cuando se ha abandonado completamente la ignorancia en todos sus grados, tanto la ignorancia aprendida que es más burda o grosera, como la ignorancia innata que es más sutil. Cuando ya no hay más ignorancia, uno se despierta y surge la perfección de la cualidad del abandono que se manifiesta en el cuerpo esencial.
El segundo kaya es el cuerpo de la vacuidad (Dharmakaya), proviene de la sabiduría de la vacuidad. Este cuerpo surge cuando se logra a la perfección las dos purezas y se desarrollan las dos sabidurías o conocimientos que provienen de la sabiduría de la vacuidad:
Conocimiento de la realidad relativa: es la sabiduría que realiza la naturaleza última de todo.
Conocimiento de la multiplicidad: La sabiduría que realiza la multiplicidad de la realidad última.
Cuando se obtienen estos conocimientos a la perfección, es cuando se realiza el cuerpo de la vacuidad que corresponde al Dharmakaya, el segundo de los kayas.
El Buda se manifiesta indistintamente a todos los seres, tanto los seres puros como los seres impuros. Los seres puros son los que ya han obtenido un nivel como Bodhisattvas, para los seres con un grado de purificación el Buda se manifiesta en la forma del cuerpo de gozo (Sambhogakaya). Para los seres impuros u ordinarios, que no han llevado a cabo la purificación de la mente, el Buda se manifiesta con el cuerpo de emanación (Nirmanakaya).
La manifestación del Sambhogakaya y Nirmanakaya sucede para el beneficio de todos los seres, ya que el Buda ha perfeccionado dos tipos de beneficios:
El beneficio propio: se manifiesta en el cuerpo esencial y el cuerpo de la vacuidad (Dharmakaya).
El beneficio ajeno: se manifiesta por medio del cuerpo de gozo (Sambhogakaya), para los seres que han llevado alguna purificación y el cuerpo de emanación (Nirmanakaya), para los seres ordinarios.
La budeidad es el despertar de la perfección de los dos beneficios, el beneficio propio y el beneficio ajeno.
El Camino Gradual
El proceso de obtener el estado del despertar se puede describir de esta forma, primero surge el deseo de querer liberarnos del Samsara y de este deseo proviene la necesidad de tomar refugio, generando en nosotros las Tres Joyas: el Buda, Dharma y Sangha.
En el proceso del Camino Gradual la primera joya que surge en nuestra mente es la joya del Dharma, la cual se genera al realizar la verdad de la cesación (abandono de la ignorancia) y la verdad del camino (meditación y realización de la vacuidad).
Una vez que surge la joya del Dharma, nosotros mismos nos convertimos en la joya de la Sangha, es por este medio que vamos incrementando gradualmente la joya del Dharma y vamos purificando nuestro estado en la joya de Sangha en la que ya nos hemos convertido.
Poco a poco se van incrementando las cualidades y purificando las impurezas de la ignorancia, hasta que quedan eliminadas. Es de esta forma que se genera la cualidad del abandono (liberarse de la ignorancia aprendida) y la cualidad de la realización (ver directamente la vacuidad), hasta que llega el punto de la culminación en la perfección de budeidad (estado de despertar) y realizar la joya del Buda.
Este es el camino gradual, en el nos encontramos para realizar en nosotros las Tres Joyas (Dharma, Sangha y Buda). Al seguir el Camino Gradual y generar en nosotros las Tres Joyas, obtenemos en nuestra mente el refugio del resultado.